Cuando queremos controlarlo todo…

No sé si sea sólo yo o si a alguno de ustedes le ha pasado lo mismo en sus trabajos, vida personal, vida familiar; el tener esa sensación de que las cosas se nos salen de control y que no podemos hacer nada para sentir calma.

Cuando tendemos a ser disciplinados, esforzados, coherentes, trabajadores y responsables, tendemos a pensar que el output que recibiremos será consecuente con el esfuerzo invertido, pero muchas veces no ocurre así. Muchas veces invertimos en un proyecto y estamos convencidos que hemos tenido en cuenta todas las variables, y de pronto no sale como esperábamos… Nos esforzamos en cumplir un sueño y mmmm… no sale ni en el momento esperado, ni con el resultado esperado… Nos la pasamos en un sin fin de situaciones en donde nos preguntamos: ¿Qué pasó? Si yo creí tener la situación EN CONTROL?

Una de las grandes lecciones que me ha dado la vida es que cuando tiendo a controlar todo, sufro, me sobrecargo, no delego, no confío, pues tiendo a pensar que todo debe pasar por mis manos para que las cosas salgan bien. Esto hace que en ocasiones seamos personas aisladas o que nos vean como obstinadas, prepotentes y tercas.

En muchos momentos de mi vida me vi así, y tuvieron que pasarme muchas cosas para darme cuenta que EL QUERER CONTROLAR TODO, solo me estaba llevando a un abismo de excesiva autoexigencia, poca flexibilidad y en ocasiones llevándome al punto de sentir que ese mundo perfecto que me esforzaba tanto por construir se me desmoronaba una y otra vez.

Comprendí entonces que es mejor FLUIR, RECIBIR, COOPERAR, COCREAR, SOLTAR… Hoy en el momento de vida en el que estoy, comprendo el valor de aceptar las cosas como llegan, con amor, alegría y gratitud, así no sean tal como me las imaginaba.

Aclaro… con esto no quiero decir que ya no nos esforcemos, ni luchemos por lo que queremos, es vital tener claro el propósito y el norte; mi invitación es a ver más allá de la terquedad y de ser obstinados obligando a que todo salga tal cual como lo pensamos y planeamos y recibamos lo que va llegando. Seamos flexibles en aceptar las adversidades y los imprevistos y tengamos la capacidad de pedir ayuda, de reconocer nuestros errores y de recrear seguramente una nueva alternativa que antes no teníamos contemplada.

Lo maravilloso de la vida está en dejarnos sorprender por ella, no creamos que porque tenemos claro para donde vamos, la vida no nos dará sorpresas. Más bien recibamos esos regalos inesperados que tienen tanto para enseñarnos.

Ahí les dejo pues mi reflexión… Cuál camino elegimos el de controlarlo todo o el de tener claro el camino, luchar por él, pero aceptar los cambios y adversidades como parte del proceso de la vida…

Besos y abrazos!

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