El Ego nos Paraliza

Durante nuestra vida, las vivencias personales nos van definiendo, van determinando nuestros gustos y pasiones; las relaciones que tenemos nos van enseñando y van formando nuestro carácter; las interacciones sociales no hacen construir parte de nuestra autoestima, de nuestra autoconciencia y de nuestro Ego.

Podría crear todo un artículo entorno a múltiples definiciones acerca del Ego, pero en esta ocasión me alinearé con la que usa Eckhart Tolle en su libro “Una Nueva Tierra”, en donde habla de cómo “…la mayoría de las personas nos aferramos e identificamos completamente con la voz de la mente, con nuestros pensamientos y las emociones que éstos desencadenan. El pensamiento es el contenido de la mente y está condicionado por el pasado: la crianza, la cultura, la historia familiar; etc.”

Aquí es donde quiero puntualizar, pues es el pasado el que alimenta nuestro Ego y nos hace formar una esencia de nuestro ser y de lo que somos, basado solamente en lo que hemos vivido, limitándonos a no mirar lo que podemos ser.

Pienso que el Ego nos hace rígidos, nos ancla a lo que deberíamos ser, de acuerdo a un libreto que hemos ido tejiendo con base en lo vivido, pero no nos lleva a lo que realmente queremos ser, nos llena de juicios con nosotros mismos, nos llena de miedos y de inseguridad y nos hace completamente vulnerables frente al otro, cuando sentimos que algo de eso que creíamos que somos ya no está.

No quiero decir que el Ego, sea completamente malo, no, éste nos hace luchar por progresar, por salir adelante y por mejorar cada día; nos hace persistir; pero al mismo tiempo se convierte en nuestro peor juez cuando las cosas toman otro color y se salen del cause que esperábamos. Siento que nos idealizamos y que entre más idealizados tengamos nuestros proyectos, más frustraciones nos pueden traer.

¿Cuando aparece el Ego como nuestro peor juez?

Cuando nos comparamos, cuando vemos lo que nos hace falta, en vez de valorar lo que tenemos; cuando vemos el fracaso como una derrota y como una demostración muy frustrante de que no somos personas valiosas, sencillamente porque para el Ego defraudamos todo ese pasado y toda esa carga que veníamos construyendo y que creíamos que era la verdad, que era lo correcto.

Lo valioso de considerarnos imperfectos y reales

Es importante soñar y vivir, pero con los pies en la tierra, consientes de que no somos perfectos y capaces de comprender que si algo no sale bien en nuestros planes, podamos tener esa capacidad de reponernos rápidamente, sin anclas, sin apegos, y decirle a nuestro Ego: “Ey, me has traído hasta acá, gracias, pero ahora debemos dar un giro y entre más nos demoremos en darlo, más duro nos dará”.

Debemos ser capaces de reinventarnos constantemente, de darnos cuenta que un aparente fracaso, no nos hace menos. Debemos ser capaces de silenciar ese juez interior que tan duro nos evalúa e invitarlo a que en lugar de ser crítica, de quedarse en el pasado y hacernos ver lo que debimos haber hecho, nos ayude a mirar hacia delante con todas las bases de la experiencia que ya hemos construido.

El Ego nos puede volver rígidos, tercos y nos puede poner en defensa de una ilusión. Los invito entonces a ser más reales, más flexibles, a aceptar y a abrazar el error y los fracasos como heridas de guerra que nos harán más fuertes, como enseñanzas profundas que nos harán mejores y seguramente más felices.

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