Inicio este Blog compartiéndoles que he llegado ya a mi publicación #18. Cuando reviso los temas abordados puedo resumirlos en lo siguiente:
- Liderazgo
- Satisfacción y Logro Personal
- Desarrollo del Potencial
- Coaching
- Lecciones aprendidas de las pérdidas y del cambio
- Resiliencia
- Capacidad interior de hacernos preguntas para descubrirnos






Luego de recopilar lo que ha sido mi aprendizaje durante estos 6 meses en los que me he aventurado a escribir, a lanzar mis pensamientos, a estructurarlos y a materializarlos en escritos que puedan tocar a otras personas; solo puedo conectarme con una gran satisfacción personal, con sentimientos de logro y de alegría.
Me ha encantado descubrirme a través de mis escritos y reafirmar o debatir mis creencias; pero sobre todo me ha asombrado al ver mi consistencia y disciplina, para que sin excusas y pretextos, cada semana, me tome el tiempo para conectarme conmigo y me dedique simplemente a escribir…
Por eso hoy quiero hablarles de la DISCIPLINA, que puede denominarse como valor, competencia, atributo o principio; pero independiente de la categoría en la que la esquematicemos, es indudable que es la base y el pilar fundamental para volver los sueños realidad. Cada que veo historias inspiradoras en videos, o leo biografías de personas que han alcanzado sus sueños, puedo ver un hilo conductor de disciplina, perseverancia y de FIN EN LA MENTE.
¿Cómo logramos los seres humanos ser disciplinados?
Me pregunto de dónde logramos los seres humanos logramos encontrar y aferrarnos a este valor tan fundamental y se me vienen a la mente muchas hipótesis, pero la que más me resuena es que la disciplina surge cuando tenemos claro el norte, cuando sabemos el rumbo y cuando estamos conectados con nuestro propósito.
“Cuando tenemos claro el norte y sabemos para donde vamos, esto nos hace levantaros una y otra vez y seguir perseverando, pues estamos seguros que sólo con consistencia se podrá llegar a la meta”.
A mí por ejemplo me funciona enfocar la disciplina en términos de elección y me pregunto acerca de qué consecuencia prefiero elegir en un momento determinado. Me pregunto: ¿si elijo este camino, voy a estar satisfecha con la consecuencia de éste?
Cuando visualizo lo que implica la consecuencia de no ser disciplinada, siento que algo me llena de energía a levantarme, a perseverar y a coger un nuevo aire e impulso para seguir y perseverar hacia el fin que quiero.
Cómo lo he aplicado en mi vida como corredora:
Cuando tengo claro el objetivo o la meta, ya sea en distancia o tiempo, esto me ayuda a ser consistente con mi entrenamiento. Cuando debo levantarme a las 4:30 a.m los sábados y domingos y siento que el sueño me vence, pienso… ¿Qué consecuencia quiero asumir hoy? Quedarme dormida y no entrenar, sabiendo que el día de la carrera me arrepentiré de no haber dado el 100% en mis entrenamientos y que esto puede llevarme a no lograr mi objetivo; o por el contrario elijo salir a entrenar, dar lo mejor de mi en el entrenamiento y sentir la satisfacción de haber avanzado un peldaño hacia mi objetivo. En esa conversación mental conmigo misma, el 95% de las veces gana el levantarme. Les confieso que ese 5% me gana la opción de dormir y asumo con responsabilidad la consecuencia (me siento mal todo el día y no dejo de pensar en lo que hubiera sido…) podría llegar a ser un 10%, pero tengo a mi esposo que es mi apoyo. Juntos nos damos la mano para empujarnos hacia nuestras metas.
Mecanismos internos para elegir el camino de la disciplina:
Creo que todos tenemos mecanismos que nos funcionan, son pequeños trucos mentales que usamos para hacerle frente a las situaciones. En mi caso soy una persona muy enfocada al resultado y me encanta lo que siento cuando cumplo mis compromisos y los acuerdos con los demás y conmigo misma, así que suelo hacerme una especie de trabajo mental en donde me digo: Si eliges el camino de la disciplina y la perseverancia, vas a sentir al final una satisfacción mayor que si eliges postergar y dejar de lado lo que te acerca a tu sueño.
“Cuando me cumplo a mi misma mis compromisos, siento una gran satisfacción, es como un pequeño momento de felicidad, de logro, de plenitud”.
Soy una convencida de que las cosas se logran paso a paso, pero que cada día debemos avanzar, así que me animo a través de conversaciones internas para seguir y no decaer, aún en los momentos en los que no siento tanto impulso. Me animo a ver el final del camino, me visualizo allí, alcanzando lo que quiero y al verlo tan real y alcanzable, me convenzo de que el paso que daré me acercará más a ese fin.
Soy una persona que le gusta sentir paz interior y me muevo mucho por el “no sentir culpas, ni arrepentimientos”, les confieso que esto tiene unas creencias muy arraigadas de mi esencia, que no puedo entrar a debatirles si son buenas o malas. Estas me han impulsado a ser ser disciplinada, a esforzarme y persistir. Puede que sea a veces a un costo alto, pero en general creo que es más lo que me he beneficiado.
“Todos tenemos diferentes mecanismos y conversaciones internas que nos hacen “entrenar la mente”, empujarnos hacia adelante y seguir por el camino de los sueños por cumplir”.
¿Cuáles son las conversaciones que tienes contigo mismo que te empujan hacia la disciplina?
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