Más reales… Menos virtuales

Este año ha sido de grandes cambios en mi vida que me han llevado a ausentarme un poco de poder hacer una de las cosas que más me gusta… escribir; pero no podía dejar pasar este año, sin plasmar en unas cortas líneas mi reflexión de cierre.

Han venido circulando por ahí 2 videos que me han tocado enormemente el corazón y me han hecho reflexionar sobre lo que somos ahora: virtuales y no reales (los videos están al final de mi blog).

Hemos pasado a vivir pegados de un teléfono, queremos estar conectados al mundo, saber todas las noticias, chismes, tendencias, comentar sobre todo lo que estamos haciendo, intrigarnos por lo que hace el otro, pero nos estamos perdiendo de vivir el aquí y el ahora. Nos estamos olvidando de mirarnos a los ojos, de vivir sin aceleres una comida alrededor de una mesa, de tener conversaciones “existenciales” y profundas, pues ya las reflexiones no las creamos nosotros sino que nos las mandan al chat.

Nos estamos volviendo facilistas para crear los espacios más vivos y valiosos de un ser humanos: las conversaciones.  Las conversaciones nos forman, a través del diálogo se forma el carácter, se crea conciencia, se cuentan anécdotas, se definen opiniones, se unen lazos, se crean vínculos, se generan relaciones.

Estos videos me han hecho pensar en eso, en como nos olvidamos de compartir en tiempo real con seres queridos y amigos, pues al tenerlos a un clic de distancia, no sentimos realmente su ausencia y creemos que están ahí. Pero ¿A dónde queda un abrazo, un beso, una mirada y una conversación articulada y llena de emociones? ¿Qué nos pasa que nos estamos volviendo como robots al sentir que la familia y amigos están cerca, sin sentir su presencia real?

¿A dónde estamos dejando los cuentos familiares, las anécdotas, la capacidad de asombrarnos con los sueños y las historias de otros?

¿A dónde está eso que nos hace humanos? El ser sociables, interatuar y crear opiniones es lo que nos hace diferentes de otras especies.

¿A dónde queda el acompañar a un amigo en su dolor mirándolo a los ojos?

En esta Navidad, que es un tiempo de recogimiento, esperanza, cierre de ciclos y unión familiar, los invito a ser MÁS REALES Y MENOS VIRTUALES… Aprovechemos cada segundo en familia y si no podemos estar con ellos, sino solo con nuestra pareja o con nosotros mismos; hagamos cosas diferentes, nutramos el alma con un libro, un paisaje, una conversación con un amigo o tal vez con un desconocido en un parque, pero seamos reales… Vivamos la vida en vivo y en directo y no a través de una pantalla.

Les deseo desde el fondo de mi corazón un FELIZ AÑO Y UNA FELIZ NAVIDAD.

Ah… y les dejo los dos videos que me tocaron mi fibra humana…

 

¿Has pensado en cuánto tiempo te queda con tus seres queridos? Bueno pues ahí va… Con este video lloré sin límites…

 

 

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