Mentoring o Coaching

Una de las preguntas más frecuentes que me hacen las personas cuando estamos en nuestra sesión de encuadre, es si necesitan un coach o un mentor.

En mi experiencia en proyectos organizacionales, como coach y consultora, tengo el gran deber ético de aclarar expectativas y definir desde el momento inicial desde qué lugar debo pararme con mi cliente.

Es mi responsabilidad honrar el compromiso adquirido y con base en la necesidad puntual de cada cliente debo ponerme el “sombrero” que me corresponde.

En ocasiones escucho frases cómo:
– “Quisiera conversar con alguien que me dijera qué piensa”
– “Quisiera hablar con alguien experto en este tema para que me diga qué debo hacer.
– “Confío en tu criterio y experiencia, ¿qué harías tú?”

Estos enunciados son típicos de una persona que puede estar buscando un mentor o un consultor. Sin embargo, no siempre es así, pues en ocasiones el síntoma o lo que trae inicialmente el cliente, no es realmente el motivo por el cual está buscando el acompañamiento.

El hombre por naturaleza quiere utilizar el camino corto, el fácil. La misma neurociencia nos lo prueba con la manera en que nuestro cerebro opera, siempre queriendo buscar el menor consumo de energía.

La manera fácil es buscar alguien que nos diga qué tenemos que hacer, es llamar al experto para que nos resuelva el problema; pero es allí donde impera la labor del consultor indagando a profundidad si lo que necesita el cliente es una simple guía o si hay algo más allá en donde el mismo cliente debe descubrir sus propias respuestas. Es allí donde el Coaching entra a jugar un rol importante.

Un cliente que tiene claro que quiere un proceso de Coaching usualmente dice:
– “Quisiera tener un espacio para mí, para repensar en lo que quiero y me hace feliz”
– “Quiero descubrirme y ver para qué soy bueno”
– “Quiero mejorar mis habilidades como líder” ·
– “Quisiera tener un acompañamiento en donde no me digan qué es lo que debo hacer, sino que sea alguien que crea en mí, no me juzgue y me ayude a ver lo que no veo”.

Muchas veces los clientes ya tienen claro lo que vienen a buscar, pero usualmente no es así y es allí donde como Coach y Mentora debo acompañar a mi cliente a descubrir el alcance de cada proceso, darnos cuenta si desde esa necesidad puedo acompañarlo y además honrar el acuerdo, entendiendo que, si soy Coach, no seré Mentora y vicecersa.

En ocasiones como Coach puedo poner al servicio de mi coachee una nueva perspectiva desde mi verdad, pero no como un consejo o una opinión sino como una nueva perspectiva que el mismo cliente debe validar si le es útil o no.

Entonces, ¿Qué necesitas? ¿Un Coach o un Mentor?

Si quieres conocer más sobre lo que es el Coaching te invito a leer mi Blog: “Todos hablan de Coaching pero ¿qué es?”

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