Querer poco y Hacer mucho…

La felicidad está dada en querer poco y hacer mucho… Cuando queremos mucho y no logramos lo que queremos; nuestras frustraciones son inmensas, pero cuando queremos poco y hacemos mucho; la vida nos sorprende.

He estado en los últimos días dichosa leyendo un libro que me ha traído grandes lecciones de vida y unos mensajes muy profundos acerca de lo que significa LA FELICIDAD. El libro se llama “The Happiness Equation – Want nothing + Do Anything = Have Everything” de Neil Pasricha.

 

 

Querer Poco…

En la Primera parte, que habla de “Want Nothing – No quieras nada”, habla de cómo creamos nuestras expectativas y las diferencias entre expectativas internas y expectativas Externas.

Las Expectativas Externas:

Las expectativas externas, están dadas por logros hacia afuera, logros para mostrar y ganar reconocimiento de algún tipo. El problema con ellas es que son logros que no son para mí misma, sino para satisfacer a otros. Cuando cumplimos con este logro, simplemente queremos más, y buscamos una meta más alta. Nos volvemos insaciables. Nos cargamos de estrés y de una ansiedad por querer más y más y buscamos siempre que el logro esté afuera, por lo tanto estamos pendientes de lo que los demás digan de nosotros respecto a este logro. Las críticas determinan el éxito.

Las Expectativas Internas:

Son logros que se definen para nosotros mismos y buscan convertirnos en mejores personas, no buscan competencia con otras personas, no buscan reconocimiento, sino que simplemente se logran para satisfacción personal, para sentir plenitud, paz y conexión con nuestro propósito. Cuando nuestra competencia no es con otros, sino con nosotros mismos, esto hace que las metas sean para nosotros mismos y que los resultados no deban ser comparados con otros, sino un proceso de autoanálisis.

Mi reflexión frente a las expectativas:

Lo que he podido ratificar con estos dos conceptos es la facilidad en la que podemos caer en los círculos viciosos de las expectativas externas. Nos movemos en un mundo competitivo, del que más tiene y más logra. Nos movemos casi todo el tiempo comparándonos con el otro, con lo que tiene, no tiene, con lo feliz o infeliz que es y pocas veces nos ponemos a pensar en nuestras metas personales, en qué es lo que realmente necesitamos, qué es lo que nos hace felices y más nos conviene, independientemente de lo que el otro quiera de mí o de lo que el otro sea.

Las expectativas externas nos mueven a vivir en la ansiedad, nos invitan a vivir en una lucha por querer más y no sentirnos nunca satisfechos, pues cuando creemos haber llegado a la cima, nos damos cuenta que nos faltan peldaños por escalar ya que alguien ha llegado más lejos que nosotros; y si esa persona puede, por qué yo no?

No estoy queriendo con esto decir, que no podamos exigirnos, aprender y retarnos a ser mejores; mi invitación está enfocada a la forma en que definimos qué es lo que queremos.

Les propongo que nos preguntemos lo siguiente:

  • ¿Mis expectativas están definidas por variables externas o por deseos internos que me llevan a querer alcanzar mis metas?
  • ¿Escojo mis metas y sueños basados en un libreto que me dictaminan los otros?
  • ¿Mis sueños se basan en lo que los otros quieren de mi?
  • ¿Siento que cuando alcanzo una meta, no es suficiente y ya estoy en la búsqueda del siguiente escalón?
  • ¿Siento que nada me llena, ni me satisface?

Si contestamos a algunas de estas preguntas, es importante validar qué tanto me estoy exigiendo no para mí mismo, sino para otros…

Mi Reflexión final…

No se trata de no perseguir sueños, ni de buscar ser mejores, pero sí de disfrutar lo que hemos logrado y definir objetivos para nosotros, no para otros. Nos pasamos la vida buscando respuestas sin parar, queriendo más y exigiéndonos más y más. No nos detenemos por un momento al disfrute, a vivir el presente y a darnos cuenta que esos retos de pronto han sido impuestos por la misma sociedad y no por nosotros mismos.

Persigamos sueños pero no para otros, sino para nosotros mismos. Definamos nuestras expectativas no para que los otros digan “WOW” sino para que nosotros aumentemos nuestra autoconfianza, nuestra autoestima y nuestro propio reconocimiento, sin importar el qué dirán. Cuando logremos esto, nos daremos cuenta que no tenemos que exigirnos tanto, sino disfrutar y vivir el hoy.

La vida es hoy y debemos ser felices hoy, debemos quitarnos el paradigma de que seremos felices el día que logremos lo inalcanzable, que logremos ser como los demás o que alcancemos lo que logran los otros.

¡BUSQUEMOS QUERER POCO Y HAGAMOS TODO LO QUE ESTÉ A NUESTRO ALCANCE POR HACER MUCHO PARA SER MEJORES CADA DÍA PARA NOSOTROS MISMOS. LA VIDA NOS SORPRENDERÁ CON SUS MARAVILLOSOS REGALOS!

Besos y seguimos en contacto…

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