Sin Saldos Pendientes

Hay situaciones que nos hacen reconectarnos con el significado de vivir, como por ejemplo el nacimiento de un nuevo miembro de nuestra familia o la muerte de un ser querido.

Siempre que nos enfrentamos a situaciones que nos acercan a la muerte, nos hacen replantear y cuestionar el sentido de la vida, el para qué vivimos y cómo vivimos.

Al nacer, día a día vamos construyendo nuestro rumbo, vamos dejando huella en otras personas, vamos construyendo nuestra identidad y generando vínculos, al morir nos desprendemos de todo lo construido para trascender a un más allá desconocido.

Hablar de la muerte es hablar de la vida, y esta semana quiero hablar del sentido de la vida a la hora de morir.

Desde que empezamos a vivir inicia el camino hacia nuestra muerte, no sabemos nunca el día y la hora en que esto va a suceder y es difícil dimensionar lo que pasará cuando nuestro cuerpo deje el mundo terrenal y pase a otras dimensiones. Para los que creemos en un Dios y tenemos fe, existe la certeza de que pasaremos a la eternidad donde nuestra alma trascenderá a un mundo en paz.; para aquellos con otras creencias pueden considerar aspectos similares o quienes ven la vida desde la perspectiva práctica, el morir significa dejar nuestro cuerpo físico.

Cualquiera que sea el significado de la muerte, ésta simboliza DEJAR, CERRAR, CONCLUIR, DESAPEGARNOS. Es un proceso difícil tanto para quien se va como para los que quedamos, pues quedan recuerdos, sentimientos y momentos vividos en la cotidianidad; las personas que se van dejan un vacío infinito que sólo el tiempo logra sanar y cerrar.

Algunas personas cumplen la ley natural que está escrita, nacer, vivir, reproducirse y morir; estas personas en su mayoría llegan a edades avanzadas con grandes logros cumplidos, rodeados de seres queridos y por lo general es su desgaste físico o una enfermedad los que los hace partir de este mundo. Hay otras muertes más súbitas e inexplicables que involucran muchos cuestionamientos, sufrimiento y un dolor inmenso por la pérdida inesperada de ese ser querido.

Hoy, que he estado cerca a la muerta al haber perdido a un ser querido, veo la muerte de cerca, la veo frente a mí y me habla. Me dice que la VIDA ES HOY y que debemos vivir SIN PENDIENTES y preparados para que el día que debamos partir, nuestra alma, conciencia y mente estén tranquilas y en paz CNMIGO Y CON LOS DEMÁS.

En la vida misma debemos vivir el proceso de preparación a la muerte que para mí consiste en manejar de manera consciente 3 tipos de relaciones:

Relación conmigo misma:

  1. Dar lo mejor de mi en cada cosa que emprendo y hago.
  2. Vivir al 100%.
  3. Buscar estar enfocada en mi propósito de vida, sirviendo a los demás.
  4. Sacar el máximo provecho de cada experiencia y ser positiva.
  5. Vivir en paz conmigo misma y si pierdo la calma en mi interior buscar entender el para qué.

 Relación con los otros:

  1. Buscar dejar huella en el corazón de las personas que me rodean.
  2. Decir a las personas que amo, cuanto las amo de manera frecuente.
  3. Perdonar y olvidar, no guardar rencores por experiencias pasadas.

 Relación con el tiempo:

  1. Aprovechar el tiempo al máximo como si no existiera mañana, cada experiencia es única.
  2. Planear mi futuro sin dejar de vivir el presente.
  3. No postergar mis sueños y metas.
  4. Evitar las excusas.

“Cuando manejo estas tres relaciones, logro vivir mi vida en paz, conmigo misma, con los otros y con el tiempo que se me ha dado para VIVIR, esto me hace tener una vida SIN SALDOS PENDIENTES, de tal manera que si vivo 1 o 70 años más, puedo tener mi conciencia tranquila de que aproveché el máximo este maravilloso y MILAGROSO REGALO DE LA VIDA que DIOS ME DIO”

¿Qué acciones tomas en tu vida diaria para VIVIR SIN PENDIENTES?

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