10 aprendizajes al ser mamá de un prematuro

Hace algunos meses escribí en mi blog Tocando Corazones y hablé sobre el impacto que tenemos en otros y sobre nuestra capacidad de adaptarnos a situaciones difíciles. A veces no nos damos cuenta de lo fuertes que somos, sino que cuando ya baja la marea y llega la calma, retrocedemos, miramos atrás y nos asombramos de nuestra entereza.

Estas líneas profundizan más en mi parte personal. No acostumbro compartir cosas íntimas en mi Blog profesional, pero he venido reflexionando que somos UNO y no podemos separar lo que somos en lo profesional y personal, pues en realidad la interrelación de todo lo que hemos sido es lo que nos hace ser lo que somos ahora mismo.

Por esto, ya casi conmemorando un año del nacimiento de mis bebés, quiero compartir estas líneas en honor a ellos, a Dios, a mi esposo y a mi familia, pues ellos han sido mi escudo, mi bastón y mi fortaleza. Lo comparto no con el ánimo de contar una historia más, sino de ser un testimonio para muchos que pueden pasar por una situación similar o que atraviesan un momento difícil y creen no sentirse con la fuerza interior para seguir adelante.

Quiero compartir con ustedes 10 aprendizajes que interioricé al ser mamá de 2 prematuros…

Este camino empezó con muchas preguntas, pues para mí quedar embarazada no fue fácil. Esperé por dos años la feliz noticia de una prueba positiva y unos latidos fuertes en mi panza. Lo más sorprendente fue que a las 7 semanas de embarazo, no oímos un latido, ni dos, sino tres latidos fuertes y llenos de vitalidad. Desde ese momento supe que mis tres hijos vendrían al mundo por una misión muy especial.

Por ahí dicen que los hijos nos escogen a nosotros. Así que wow, que afortunados fuimos Juan Sebastián y yo al saber que tres maravillosos seres; Gregorio, Matías y Jerónimo, vendrían a completar nuestro hogar y a darnos la maravillosa dicha de ser padres.

Mi embarazo no fue fácil, pues desde la semana 19 tuve que estar en cama, con mis piernas levantadas a 45 grados. Aprendizaje #1 (paciencia y calma)pero recuerdo esos días con total tranquilidad y paz interior. Me sirvieron para prepararme para lo que venía; dormía, rezaba, trabajaba, organizaba todo lo de los bebés de manera virtual, leía y compartía con mi suegra, quién de una manera amorosa me acompañó durante esos días. 

Luego mi esposo Juan Sebastián salía de viaje a correr la Maratón de París, para esa fecha era mi semana 26 y mi mamá vino a acompañarme y oh sorpresa la que me tenía la vida. Mis hijos decidieron nacer a las 26 semanas + 5, cuando su papá estaba a miles de kilómetros de distancia. Aprendizaje #2(dejar fluir lo que no puedo controlar)en ese momento sentía tanta paz nuevamente, que sólo quería que nosotros 4 estuviéramos bien. Nunca sentí rabia por la situación, pues de manera concertada Juan y yo habíamos acordado que hiciera ese viaje. 

En ese momento no sabía lo que me esperaba, ni que era enfrentarse a tener 3 bebés prematuros de 26 semanas. Solo tenía en mi mente que ya mis hijos eran viables para nacer desde la semana 24 y que con Dios de la mano y los avances de la ciencia, se podría hacer todo para que ellos nacieran y crecieran sanos y fuertes.

A partir de allí empezaron un sin fin de pruebas, pues recuerdo que ese 12 de abril se convirtió en un día alegre por el nacimiento de mis hijos, pero a la vez de confusión, pues el pediatra, Hiram Herrera, nos compartió a mi mamá y a mí que mis tres hijos tenían neumonía congénita y que tanto Gregorio como Matías, tenían sus pulmones gravemente afectados. Aprendizaje #3 (fe y confianza), solo nos quedaba orar y esperar a ver cómo pasaban las primeras 48 horas que eran cruciales para ellos. 

Recuerdo que esa tarde llovió como nunca, cayeron rayos y estaba muy oscuro desde temprano, yo estaba muy adormilada por la anestesia. Pasadas las 7 p.m el pediatra ingresó nuevamente para avisarnos que Gregorio había fallecido, pues sus pulmones no habían reaccionado a los tratamientos. Aprendizaje # 4 (Fluir con la vida y con sus pruebas). Puedo decirles que quedamos en estado de shock, yo no comprendía mucho lo que significaba esto de perder un hijo y creo que aún lo sigo tratando de comprender, sin embargo a partir de ese momento sentí una fuerza increíble en mi interior que me invitó a no dejarme caer y a luchar cada día por ser la mejor mamá para Jerónimo y Matías, tener la mejor actitud, ser alegre y dar toda mi energía para que ellos pudieran salir adelante.  A estar ahí para acompañarlos en sus batallas y a luchar de la mano de Dios y de mi esposo por darles todo el amor que necesitarían para luchar por sus vidas. 

Nunca olvidaré las palabras de Hiram de esa noche, Mari, tus hijos te necesitan fuerte y feliz, sé que es duro lo que estás pasando, pero hay dos seres que te necesitan al 100%. ¡Debes enfocarte en eso! NO te dejes caer, necesitamos leche humana. Esa será la vida de tus hijos.

Ese se convirtió en mi lema y mi misión por los próximos 6 meses, fui la mejor proveedora de leche que se puedan imaginar…Llené mi congelador literalmente. Sagradamente comía muchísimo, tomaba mucha agua y me extraía cada 3 horas. Era la mujer más feliz al saber que estaba dando vida a mis hijos y creo que ellos con cada gota que tomaban se llenaban de mi optimismo, mi vitalidad y de mi amor por la vida. 

Aprendizaje #5 (Persistir, resistir y nunca desistir), a partir del 12 de abril, hasta el 24 de junio de 2018, mi misión era sacar a mis hijos adelante. Estaban en Neonatos y los veíamos sagradamente de 10 a 12 del día y luego e 5 a 7 de la noche. Eran mis mejores horas del día: Los veíamos, cangureabamos, les cantábamos y les impregnábamos ese amor de la familia. Les contábamos cuentos de todos nosotros, anécdotas, historias de los abuelos, en fin, les hablábamos sin temor y con mucho amor. Puedo garantizarles que nunca estuvimos asustados por los aparatos que tenían, ni por su fragilidad. Los veíamos hermosos, fuertes y sanos. Veíamos su condición como algo pasajero y nuestra fe era tan grande que cada día veíamos su progreso y lo celebrábamos junto a nuestra familia y al “dream team” de enfermeras y doctores.  

Aprendizaje #6 (Celebrar por lo que se tiene hoy), realmente con ellos aprendimos a vivir el hoy, a disfrutar cada segundo a su lado sin preguntarnos por lo que faltaba. A veces nos llenábamos de ansiedad por contar los días para irnos a casa, pero luego pensábamos que era mejor que ellos estuvieran ahí con todos lo recursos necesarios y que cuando llegara el momento de irnos, todos íbamos a estar listos.

Pasaron 74 días con diferentes pruebas: entre trasfusiones de sangre, CPAPS, cánulas de oxígeno de todo tipo, subidas y bajadas, monitores, pitos, apneas, pinchazos, reflujos, entre otras cosas, pero fuimos superando cada prueba con fe, persistencia y convicción de que con amor, cuidados y paciencia lograríamos tener a nuestros hijos en casa sanos y con una vida por delante.

Aprendizaje #7 (El amor de pareja ante todo),cuando se tiene un hijo se descubre un amor diferente por nuestra pareja, en mi caso fue así. Descubrí en Juan Sebastián una nueva versión que no conocía; un hombre lleno de fe, de optimismo y amor por sus hijos. Fue mi bastón incondicional y mi apoyo. Su fortaleza inquebrantable me animaba todos los días. Estuvo ahí para nosotros siempre: para mis hijos sus visitas eran la mejor parte del día y para mí, saber que él estaba ahí para nosotros era mi tranquilidad y mi paz.

Siento que esa unión de nosotros dos y ese amor, se lo proyectábamos a ellos. Sentían cómo juntos nos alegrábamos por sus logros, sentían nuestro amor y nuestros deseos de tener una familia con ellos.

Aprendizaje #8 (el espacio privado como refugio),algo que realmente nos ayudó muchísimo fue el no sentirnos invadidos y ver cómo nuestra familia y amigos estaban ahí incondicionalmente, pero todos respetaban nuestro espacio como pareja, para vivir nuestro propio proceso de duelo y de lucha constante para nuestros hijos. Realmente yo estaba tan ocupada y enfocada en mis pequeños que poco tiempo tenía para verme con familia y amigos. Sin embargo buscaba esos espacios para llenarme de luz y de esperanza. No recuerdo ningún comentario desalentador o que infundiera miedo, pues todos los que nos rodeaban nos llenaban de optimismo y de alientos para seguir. 

Realmente valoré mucho el sentirme en una soledad concurrida, pues realmente me la pasaba sola y enfocada en mis rutinas de mamá, pero sentía a mi familia y amigos ahí, dándome la fuerza que necesitaba. Fue muy importante y valioso para mi vivir esto sola con Juan Sebastián, nos fortaleció mucho como pareja y como papás.

Cuando llegamos a casa, vinimos con enfermeras del hospital 24/7 pues Matías aún tenía oxígeno y a Jero a veces le daban apneas cuando comía. Así que estuvieron por un mes apoyándonos en las rutinas de los bebés y ayudándonos a que siguieran engordando y aprendiendo a respirar y comer por sí solos. Tener este equipo tan amoroso y profesional fue lo mejor que nos pudo pasar. Dios nos rodeó de seres maravillosos y únicos. Aprendizaje #9 (Agradecer y aprender a confiar), a partir de allí vinieron grandes aprendizajes y lecciones para sus cuidados. No quería perderme de nada, amaba estar pendiente de sus cuidados, aprender de las enfermeras y ver cómo a cada instante avanzaban. Realmente Dios puso a nuestro alrededor ser maravillosos, buenos comprometidos; desde las enfermeras del hospital hasta las enfermeras que contratamos en casa para sus cuidados. La vida volvió a confirmarme que sola no puedo con todo y que tengo que aprender a confiar y a darme cuenta que puedo delegar lo más valioso que tengo, que son mis hijos.

Empezaron a venir meses maravillosos de avances, rutinas, sincronizar sus días y sus hábitos. Perseverancia en sus terapias físicas para lograr que avanzaran y fortalecieran su tono muscular, asemejándose con rapidez a su edad real y dejando atrás su edad corregida.  Verlos crecer durante este año ha sido lo más maravilloso y gratificante, me he enfrentado con mis propios miedos y trabajo en ellos para no transmitirles esto a ellos, pues quiero que sean hombres seguros, exploradores de la vida y felices. Aprendizaje #10 (respetar su individualidad) el reto de tener mellizos prematuros es que siempre tendrás a uno que avanza más rápido en unas cosas y otro en otras. Es difícil no comparar; de hecho cuando salgo con ellos a la calle, lo primero que me dicen es… mmm este es más risueño, este es más activo, este es más gordo, más grande… etc. Comprendo que al ser dos, la gente tiende a verlos como uno solo y a comparar. Eso hará parte de su vida y tendremos que enseñarles a manejarlo, en casa sin embargo me gusta tener espacios como cada uno. Hablarles de sus fortalezas, compartir con cada uno desde lo que es y mirarlos desde su grandeza individual.

Hay momentos en los que estoy sola con ambos y me detengo a mirarlos y solo pueden salir lágrimas de mis ojos al darme cuenta que mis guerreros con sanos, llenos de vida y seres de luz que respiran amor constantemente. Ha sido un proceso de mucha fe, amor, confianza y perseverancia. Me siento orgullosa de ver hasta donde han llegado y doy infinitas gracias a Dios por permitirme vivir esta experiencia, que aunque dura nos ha traído inmensos aprendizajes como pareja, papás, familia y a mí como mujer y mamá.

Acepto todo lo vivido con amor y con la completa convicción de que así tenía que ser. Me enfoco en lo que tengo y no en lo que perdí y miro con optimismo los días venideros con este par de hermosos que la vida me prestó.

Gracias a todos por sus oracionesy apoyo en este año de vida de Jero y Mati.

Besos.

14 Comments on “10 aprendizajes al ser mamá de un prematuro”

  1. Maria ALEJANDRA, antes que cualquier cosa, deseo felicitarte por tu valentía, no solo en compartir tu historia, sino que como madre eres la madre más valiente que puedo conocer. Demás estaría decirte que mis ojos se llenaron de lágrimas pues hace 7 meses Dios me bendijo con un bebé. Estoy tan convencida que esta redacción impactará positivamente tantas vidas. Son los testimonios los que nos hacen más fuerte. Muchas pero que muchas felicidades a ti y a todos los que te rodearon con un escudo de amor. Esos muñecos tendrán la tenacidad y valores de sus padres pues fueron seleccionados desde que nacieron para impactar naciones. Te envío un muy fuerte y cálido abrazo. ❤️

    1. Me hiciste llorar! Te recuerdo con mucho cariño Zule. Gracias por tus palabras, las cuales reconfortan mi alma y me llenan de fuerza para seguir con este maravilloso rol q Dios me otorgó al ser la mamá de estos seres maravillosos.

  2. Maria, te conoci en Colpatria y ocasionalmente leo tu blog. Te felicito que belleza lo que has escrit. Cada una de nosotras vive la maternidad diferente pero dejama aplaudirte! Bendiciones para ti y para esa familia tan hermosa! Todos son unos guerreros.

  3. Preciosa experiencia Mari, un abrazo muy grande desde la distancia. Todo mi respeto hacia ti y tu experiencia de ser mamá.

  4. María que enseñanza tan grande, Tu reflexión me deja bastante aprendizaje.
    Bendiciones para ti y tu familia

  5. Mi Mari eres una guerrera al igual que tus bebes, y Dios te ha dado las bendiciones más grande que es ser mamá y tener un hogar hermoso! Gracias por.compartir esta parte de tu vida y tus aprendizajes que son súper valiosos para nuestra vida.

  6. María , que hermoso testimonio , Dios en cada uno de nuestras felicidades y también tristezas nos deja una enseñanza , gracias por compartir tu historia un abrazo

  7. Maria, que palabras tan lindas, gracias por compartirnos tu historia. Te admiro mucho y se que Dios te mando este gran regalo por lo que tú eres. Un abrazo grande y felicitaciones por ese par de príncipes tan hermosos.

  8. Que bonito verlo en resumen, fui testigo de tu fe en Dios y tu paciencia para esperar, te admire durante todo el proceso y espero tener la dicha de seguir viendo la mano de Dios en tu familia.

  9. Son los hijos regalo del señor y es el
    Fruto Del vientre premio Suyo! Un premio a la vida ! A la fe y ser constante !!

  10. Mary, que hermoso testimonio de confianza y fe en el Señor! Gracias por compartir
    Un gran abrazo

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