¿Para qué nos sirve Perder?

Cuando me hago esta pregunta a mí misma puede sonar fácil y obvia contestarla… Para crecer, para mejorar, para aprender…

Sin embargo, qué difícil es contestar a esta pregunta y ver la respuesta justo cuando estamos viviendo o sintiendo la pérdida. Esto es normal, realmente cuando perdemos vivimos un duelo, en donde en un comienzo estamos agobiados y llenos de sentimientos de tristeza, de desconsuelo, de negación y corremos a preguntarnos ¿POR QUÉ A MI?

Las pérdidas a las que me refiero no solo son de seres queridos, sino de proyectos, trabajos, relaciones, cosas significativas, expectativas no cumplidas, etc. Hay infinidad de asuntos que perdemos en el día a día, de hecho cada que tomamos una decisión estamos eligiendo un camino y “perdiendo” otro.

La pérdida es subjetiva y va ligada a la importancia o al valor que le damos a esa cosa, a esa persona o a ese acontecimiento. En mi opinión, va ligado al nivel de apego que tenemos hacía “eso”. Entre más apegados estemos a algo o a alguien, más difícil será comprender el para qué de esa pérdida, pues más aferrados estamos emocionalmente y más nos cuesta desprendernos.

No quiero con esto decir que para ser felices y vivir mejor, no debemos ser apegados, creo que todo en su justa medida es necesario. Cuando amamos, inevitablemente nos apegamos a esa persona, cuando vivimos en un lugar, nos apegamos a su gente, amigos, lugares, cuando trabajamos en una empresa nos apegamos al día a día, a los proyectos, etc. Es inevitable no sentir apego, pues somos seres de costumbre, somos seres que generamos vínculos ya que estamos enmarcados en ser SOCIALES.

Al ser sociales y generar vínculos, esas rupturas generan dolores, frustraciones y vacíos que en ocasiones nos cuesta mucho entender, pero que por lo general cuando comprendemos el PARA QUÉ, nos damos cuenta que nos hace más fuertes y que nos abre perspectivas para ver la vida con otros ojos.

Yo siento que Perder, nos hace tener un balance, nos hace equilibrar la vida, ver lo claro y lo oscuro, vivir la alegría y la tristeza, nos hace ver el contraste, nos hace sentirnos vivos. ¿Cómo fuera nuestra vida si solo GANARAMOS?

El significado de la pérdida, es muy relativo, va a depender de cada uno de nosotros y de la expectativa que pusimos en aquello que estamos perdiendo. Todos le damos un significado diferente a la pérdida y la dimensión va a depender en gran medida de aquello en lo que necesitamos trabajar más, avanzar y mejorar para ser más libres y menos apegados.

Desde mi experiencia, quiero compartirles para qué nos sirve perder:

  • Nos enseña el significado de la humildad. No somos omnipotentes, no todo lo podemos, nos somos invencibles, ni perfectos.. Perder nos ubica en lo terrenal.
  • Perder nos hace sentirnos humanos y frágiles. Qué importante es sentir que no somos producto terminado. Es vital sentir que debemos seguir trabajando para ser mejores, que debemos trabajar en asuntos inconclusos y que debemos reponernos para seguir construyendo.
  • Perder nos enseña a ser fuertes y a desarrollar habilidades que en ocasiones creíamos no tener. En los momentos duros y de crisis es cuando desarrollamos y fortalecemos más nuestro carácter.
  • Perder nos acerca a lo espiritual. Nos conecta con un Ser superior, si es que en él creemos. Nos hace entregarle a Dios nuestros problemas y dejar que él obre sobre nosotros.
  • Perder nos hace tener momentos con nosotros mismos. Cuando estamos frágiles y tristes podemos conectarnos con nuestras emociones, sentimientos y con nuestro ser más profundo. Estos momentos nos hacen conocernos más, observarnos más y descubrirnos.

Estoy segura que a ninguno de nosotros nos gusta PERDER, pero qué importante es tener experiencias de pérdida en nuestra vida. La pérdida nos fortalece, nos conecta con nuestra esencia y nos hace vernos como seres humanos con limitaciones, nos permite entender que hay tropiezos y que no todo es cuando nosotros queremos, sino simplemente cuando tiene que ser.

Mi invitación para esta semana, va conectada con mi Blog de Preguntarnos PARA QUÉ. Los invito a preguntarnos el para qué de nuestras pérdidas; ir más allá del dolor y la desilusión y ver esa señal que nos muestra en donde debemos seguir trabajando en nosotros mismos para vivir más desprendidos y más felices.

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